1El lote no siempre es una ganga
Un lote de tres puede costar más por kilo que tres unidades compradas por separado. La palabra «lote» basta a menudo para instalar la idea de un descuento que no existe. Solo dividir por la cantidad permite salir de dudas.
2El formato familiar tampoco
Se da por hecho que el formato grande sale más barato. En la práctica, a veces cuesta más por kilo que el formato estándar del mismo producto. La regla de «cuanto más grande, más barato» es una costumbre, no una garantía.
3El precio por kilo lo pone todo a la misma altura
El precio por kilo, por litro o por unidad es la única base común entre formatos, marcas y cadenas distintas. En Francia es obligatorio desde 1997, pero se imprime tan pequeño, y en unidades tan variables, que resulta casi ilegible en el lineal.